León XIV, a los católicos de Argelia: "Dad testimonio de Dios sin que las preocupaciones los corrompan con el miedo ni las modas los debiliten"

León XIV, a los católicos de Argelia: "Dad testimonio de Dios sin que las preocupaciones los corrompan con el miedo ni las modas los debiliten"
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León XIV, a los católicos de Argelia: "Dad testimonio de Dios sin que las preocupaciones los corrompan con el miedo ni las modas los debiliten"

León XIV ha asegurado este martes que es posible un futuro de justicia, paz, concordia y salvación, en la homilía de la misa que ha celebrado en la Basílica de San Agustín en la ciudad de Annaba, al noroeste de Argelia, en la segunda jornada de su viaje en la que ha visitado los lugares de la vida del santo de Hipona, el antiguo nombre de esa ciudad.

El Papa, que pertenece a la orden de los agustinos, ha celebrado misa en la basílica dedicada al santo en una jornada en la que también estuvo en el área arqueológica de Hipona, la ciudad de la que San Agustín fue obispo, y visitó un centro de ancianos.

“Entonces, cuando nos preguntamos cómo es posible un futuro de justicia y de paz, de concordia y de salvación, ¿de verdad puede cambiar nuestra historia? ¡Estamos tan cargados de problemas, acechanzas y tribulaciones!

¿De verdad nuestra vida puede recomenzar desde cero? ¡Sí!”, ha afirmado con contundencia el obispo de Roma, que ha pronunciado la homilía en francés. 

“No importa lo oprimidos que estemos por el dolor o por el pecado; el Crucificado lleva todos esos pesos con nosotros y por nosotros.

No importa cuánto nos desanimen nuestras debilidades”, ha agregado.

En este sentido, el Santo Padre ha proclamado que allí donde “hay desesperación, enciende esperanza; donde hay miseria, lleva dignidad; donde hay conflicto, lleva reconciliación”.

A los religiosos, el Pontífice les ha pedido que continúen con su misión de “dar testimonio de Dios al mundo con un sólo corazón y una sola alma” y “sin que las preocupaciones los corrompan con el miedo ni las modas los debiliten”. Al mismo tiempo, a los católicos de Argelia, que representan sólo el 0,02 % de la población, unas 90.000 personas, les ha animado a dar “sabor y serán luz allí donde viven” a pesar de ser una pequeña comunidad.

“Ese incienso es un elemento pequeño y precioso, que no está en el centro de la atención, sino que invita a dirigir nuestros corazones a Dios, animándonos unos a otros a perseverar en las dificultades del tiempo presente”, les ha instado.

León XIV, que ya conocía esta basílica cuando viajó como prior general de los agustinos, pudo volver a detenerse ante el imponente relicario con el fragmento del cúbito derecho de San Agustín, considerado el “brazo que escribió” sus obras, y que fue devuelto a Hipona en 1842, mientras que el santo está enterrado en la basílica de San Pietro in Ciel d’Oro, en la ciudad italiana de Pavía, donde acudirá en las próxima semanas.