SARCOPENIA: LA PÉRDIDA DE MASA MUSCULAR, UN PROBLEMA DE SALUD PREVENIBLE

SARCOPENIA: LA PÉRDIDA DE MASA MUSCULAR, UN PROBLEMA DE SALUD PREVENIBLE
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SARCOPENIA: LA PÉRDIDA DE MASA MUSCULAR, UN PROBLEMA DE SALUD PREVENIBLE

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La sarcopenia, caracterizada por la pérdida progresiva de masa muscular, se reconoce actualmente como una patología con un impacto clínico significativo, y no solo como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Esta condición disminuye la fuerza y el rendimiento físico, afectando la autonomía de las personas mayores y aumentando el riesgo de caídas y dependencia.

El músculo: un órgano clave para la salud metabólica

Más allá de su función de soporte, el músculo juega un papel crucial en la metabolización de la glucosa. La experta Carlota Olaizola explica que el músculo “se come la glucosa”, facilitando su procesamiento eficiente. La falta de masa muscular impide que el cuerpo gestione adecuadamente el azúcar, lo que puede derivar en problemas de salud.

Factores de riesgo y progresión

La edad es el principal factor de riesgo para la sarcopenia.

La pérdida de músculo comienza alrededor de los 40 o 50 años y se acelera con el tiempo. Se estima que las personas mayores de 65 años experimentan una disminución de entre el 10% y el 20%, cifra que supera el 50% en aquellos mayores de 80 años. Otros factores contribuyentes incluyen cambios hormonales, disminución de la actividad física e inflamación crónica.

Relación con otras patologías

La sarcopenia se asocia a diversas enfermedades, incluyendo las cardiovasculares, respiratorias, la diabetes y el síndrome metabólico. Además, estudios recientes han demostrado su vínculo con el deterioro cognitivo y la demencia, resaltando la importancia de mantener una buena masa muscular para la salud cerebral.

Una musculatura fuerte contribuye a la prevención de la demencia senil.

La falta de músculo también agrava la artrosis y otros problemas musculoesqueléticos al disminuir el equilibrio y debilitar los pilares de soporte del cuerpo, lo que puede llevar al “síndrome de fragilidad” en adultos mayores.

Consecuencias clínicas y prevención

Las consecuencias clínicas de la sarcopenia son significativas: mayor riesgo de caídas y fracturas, pérdida de independencia, aumento de hospitalizaciones y una recuperación más lenta de las enfermedades. Esto convierte a la sarcopenia en un problema de salud pública que eleva los costes sanitarios y reduce la calidad de vida. Sin embargo, la sarcopenia es prevenible.

Estrategias de prevención: dieta y ejercicio

Las claves para prevenir la sarcopenia son una dieta hiperproteica, especialmente a partir de los 65 años, y la práctica de ejercicio de peso y resistencia. Actividades como el uso de pesas ligeras o botellas de agua, e incluso ejercicios de silla, son beneficiosas para mantener la fuerza, el equilibrio y la independencia durante el envejecimiento.