Antonio Pampliega, periodista y reportero de guerra: "Me tengo que cuidar la cabeza para volver a una zona tan complicada"

Antonio Pampliega, periodista y reportero de guerra: "Me tengo que cuidar la cabeza para volver a una zona tan complicada"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Antonio Pampliega, periodista y reportero de guerra: "Me tengo que cuidar la cabeza para volver a una zona tan complicada"

El periodista y reportero de guerra Antonio Pampliega ha relatado en el programa ‘Herrera en COPE en Teruel’ las dos caras de su profesión: la pasión por contar historias y las profundas secuelas que deja el conflicto. Tras haber estado secuestrado 299 días por la filial de Al-Qaeda en Siria, Pampliega visitará la capital turolense para ofrecer dos conferencias. La primera, este viernes, se centrará en su trabajo como corresponsal en los últimos 20 años, mientras que la segunda, el 15 de mayo en el congreso ‘Teruel Mágico’, abordará la experiencia de su secuestro y la supervivencia mental.

Pampliega también ha hablado de su último libro, ‘Cowboys en el infierno’, una novela que, según explica, es verídica en un 70% y que le llevó casi diez años gestar. El autor revela que muchos lectores comprueban los hechos que narra y descubren que “pertenecen a crónicas que yo he publicado con diferentes medios de comunicación”.

La obra llena un vacío de 30 años en la literatura sobre corresponsales de guerra en España, desde ‘Territorio Comanche’ de Pérez-Reverte.

Considera que es su obra más personal y un homenaje a sus compañeros. “He disfrutado mucho reviviendo un momento de mi vida que fue muy feliz, que son esos casi seis meses cubriendo la batalla de Alepo”, ha confesado. Es un libro que, en sus propias palabras, define su esencia como periodista.

El periodista no ha ocultado la precariedad que asola el periodismo de guerra. Como reportero freelance, ha explicado que debe costearse todos los gastos para luego intentar mitigarlos con las publicaciones, una situación que desanima a las nuevas generaciones.

“Cuando se lo cuentas a los chavales y pensaban que era millonario y se dan cuenta de que soy un pobre diablo, pues muchos de ellos no quieren saber absolutamente nada de la profesión, y es una pena”, ha lamentado.

Esta realidad económica se suma al nulo cuidado de la salud mental. “No nos hemos sabido cuidar la cabeza, porque no se ha prestado atención a lo que es la salud mental”, afirma. La combinación de ambos factores, según su experiencia, ha provocado que cada vez haya “menos cantera” de periodistas dispuestos a especializarse en conflictos bélicos.

Con una sinceridad total, Pampliega ha reconocido que sufre estrés postraumático y recibe tratamiento psiquiátrico. “Tomo medicación, porque las cosas que que he visto, no solamente el secuestro, casi 20 años de profesión, a mí me han pasado factura”.

El periodista explica que la cámara actúa como un “parapeto” en el momento, pero que el verdadero impacto llega después, en la soledad. “Cuando vuelves a España y cierras los ojos, todas esas imágenes que yo he visto te acaban pasando factura”.

Entre sus recuerdos más duros, ha relatado el olor “metálico” de la sangre en los hospitales, el hallazgo de 83 personas ejecutadas en un río en Alepo en 2013 o las incontables imágenes de “niños que he visto muertos, los padres llorando encima de sus niños”. Fue durante la pandemia, al detener su ritmo de viajes, cuando todos esos traumas “vinieron de golpe” y tuvo que buscar ayuda profesional.

Actualmente, su vida es “muchísimo más tranquila”. Se encuentra preparando una nueva novela para 2027 sobre una superviviente de tres campos de concentración nazis, mientras compagina las charlas con la promoción de su libro y el desarrollo de un nuevo proyecto para televisión.

Por ahora, volver a una zona de conflicto no está en sus planes: “Me tengo que cuidar primero la cabeza para volver a ir a una zona tan complicada”.