¿Una justicia de primates? Orígenes evolutivos y el salto egipcio

¿Una justicia de primates? Orígenes evolutivos y el salto egipcio
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¿Una justicia de primates? Orígenes evolutivos y el salto egipcio

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Los estudios de primatología, a menudo, revelan sorprendentes paralelismos con el comportamiento humano, generando fascinación por descubrir nuestros orígenes. Aunque la idea de un ancestro común entre el *Homo sapiens* y los chimpancés puede resultar perturbadora para algunos, el análisis del comportamiento de estos primates ofrece claves importantes sobre la conducta humana, siempre y cuando se eviten interpretaciones simplistas.

La memoria a largo plazo: un factor diferenciador

Una diferencia crucial radica en nuestra privilegiada memoria a largo plazo, que, si bien imperfecta, nos permite asignar valor semántico a los sonidos, creando el lenguaje y posibilitando la comunicación y el intercambio de conocimientos y sentimientos. Esta capacidad ha impulsado nuestra evolución de manera espectacular, superando la progresión de cualquier otra especie.

Génesis de la noción de justicia

La investigación en primatología, combinada con el trabajo de antropólogos, psicólogos e historiadores, ayuda a esclarecer la génesis de la noción de “justicia”. No se trata solo del sistema judicial actual, sino de la idea fundamental de que los conflictos deben ser resueltos a favor de quien posee la verdad, y no por el más fuerte o poderoso. Es por ello que la prueba en los procesos judiciales es esencial: busca descubrir la verdad.

¿Base biológica de la justicia?

Para rastrear el concepto de justicia, es necesario identificar situaciones en las que un tercero interviene para resolver un conflicto entre dos individuos. La observación del comportamiento de los chimpancés, primates que viven en grupo como nosotros, resulta reveladora. El grupo juega un papel importante en la resolución de conflictos, especialmente cuando son atacados por un grupo vecino o cuando un desacuerdo entre dos chimpancés deriva en una pelea grupal.

Conductas de apaciguamiento y mediación

Existen conductas preventivas y disuasorias de conflictos, como el aseo mutuo, el compartir alimentos, la búsqueda de distancia o las demostraciones de poder. Estos comportamientos recuerdan a la mediación practicada por los humanos desde tiempos ancestrales, buscando que los rivales convivan, se respeten y eviten conflictos.

Si consideramos las cuatro razones principales por las que discuten los chimpancés (territorio, alimento, sexo y jerarquía), que se asemejan a los motivos de nuestros propios conflictos, se comprende que la mediación humana posee una continuidad biológica con los mecanismos de prevención y disuasión de los chimpancés, lo que sugiere un origen común muy remoto.

El legado egipcio y la diosa Maat

Los procesos judiciales son herederos de antiguas mediaciones, probablemente con raíces en la cultura egipcia hace unos 5.000 años. En las mediaciones, los contendientes exponen sus problemas, tal como se presentan las alegaciones en un proceso. El grupo actúa como catalizador, escuchando a testigos, y eventualmente decide a quién da la razón, ya sea a través de un jurado o de jueces, una práctica inaugurada por los antiguos egipcios.

Un elemento fundamental es la idea de dar la razón no al más fuerte, sino al que posee la verdad. Esta idea también podría provenir de la cultura egipcia, representada por la diosa Maat, que personificaba la verdad y la corrección, conceptos centrales en su concepción de la justicia. El salto evolutivo es notable: antes, como ocurre en las guerras y en la política internacional, los conflictos los ganaba el más fuerte, y no quien tenía la razón.

Cooperación y empatía: la clave de la evolución

Esta historia nos enseña que nuestra evolución depende de alejarnos de los modelos de fuerza y poder, profundizando en sistemas solidarios donde la cooperación y la búsqueda de la felicidad ajena se convierten en la prioridad. Esta lógica solidaria, basada en una auténtica empatía egoísta, podría ser la principal lección de este camino evolutivo que, con esfuerzo, seguimos cada vez más seres humanos.