
Nuevos Colegios Republicanos en Madrid: Un Legado Educativo
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En abril de 1936, Madrid fue testigo de la inauguración de cuatro nuevos grupos escolares, un evento que reflejaba el compromiso del gobierno del Frente Popular con una educación laica, mixta y pública. Estos centros, ubicados en los barrios de las Letras, Usera, Batán y Casa de Campo, representaban una bocanada de aire fresco tras el paréntesis derechista y suponen un avance significativo en la escolarización de la infancia.
Un recorrido por la memoria educativa
Carlos Díez Hernando, pedagogo e investigador de la educación durante la Segunda República, lideró una visita teatralizada a estos cuatro grupos escolares. Díez, personificando a un periodista enviado por Chaves Nogales, revivió el ambiente de optimismo que se respiraba en la capital.
El ministro de Instrucción Pública, Marcelino Domingo, destacó la importancia de la colaboración ciudadana en la mejora de las escuelas y ensalzó la labor de la democracia en la creación de una “aristocracia del espíritu”, según recogió la prensa de la época.
Innovación pedagógica y compromiso social
La apertura de estos colegios no solo representó un aumento en el número de plazas escolares, sino también una apuesta por la calidad educativa. Se implementaron nuevos métodos pedagógicos, inspirados en la “Escuela Nueva” europea, como los modelos Freinet y Montessori. Esto fue posible gracias a la formación de maestros y maestras en el extranjero, a través de becas de la Junta de Ampliación de Estudios y la Institución Libre de Enseñanza (ILE).
Victoria Martínez Latorre, docente jubilada, interpretó a la maestra Justa Freire, recordando que en 1931 había unos 40.000 niños y niñas sin escolarizar en Madrid. Además, destacó la cuidada arquitectura de los colegios, diseñados para ofrecer espacios amplios, luminosos y saludables.
Estos centros no solo impartían conocimientos, sino que también ofrecían atención médica y alimentación a los alumnos, convirtiéndose en centros de promoción cultural. Se fomentaba la enseñanza de las artes, la música, la lectura y el teatro, extendiendo la cultura a las familias.
Un legado en riesgo
La visita teatralizada organizada por la asociación Calles Dignas – Justa Freire, permitió abordar temas como la educación infantil, el laicismo, la coeducación y la educación rural. En cada parada, diferentes personajes históricos y representantes vecinales exponían los desafíos educativos del momento.
Uno de los momentos más destacados fue la denuncia de la pérdida de patrimonio educativo. El antiguo grupo escolar Pedro Atienza, actualmente colegio Divino Maestro, fue transferido a una congregación religiosa tras la Guerra Civil. Los participantes reivindicaron la necesidad de recuperar este espacio para la educación pública.
Maestros y maestras que dejaron huella
La visita rindió homenaje a figuras clave de la educación republicana, como Ángel Llorca, director del grupo Cervantes y referente de numerosos docentes. Llorca encarnaba los principios de la ILE y su influencia en la renovación pedagógica.
También se recordaron a otros maestros y maestras, como María Sánchez Arbós, Pablo de Andrés Cobos y Ricardo Esparza, quienes representaron la diversidad de experiencias y enfoques de la educación republicana.
El recorrido finalizó en el actual colegio Palacio Valdés, antiguo grupo escolar López Rumayor, donde se destacó la figura de este empresario que financió la creación del centro. Se recordó el esfuerzo de la República por organizar colonias escolares para los niños que no podían salir de Madrid en verano.
La jornada concluyó con una actuación del coro de la Solfónica, en homenaje a las Misiones Pedagógicas, y con la participación en una manifestación por la educación pública.













