Intrahistoria del ‘pacto del Viernes Santo’ que unió a Podemos en Por Andalucía

Intrahistoria del 'pacto del Viernes Santo' que unió a Podemos en Por Andalucía
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Intrahistoria del 'pacto del Viernes Santo' que unió a Podemos en Por Andalucía

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Trece dirigentes de siete formaciones políticas se encerraron durante 12 horas, sin móviles, en la sede de Izquierda Unida en Sevilla el pasado Jueves Santo para fraguar una gran coalición que ha sido aplaudida por los electores de izquierdas y discutida por la militancia de los partidos integrantes.

La reunificación de los partidos de izquierdas bajo la marca Por Andalucía, firmada en el último día de plazo para registrar coaliciones ante la Junta Electoral, se inspira en la “aritmética pura y dura”. La premisa compartida era que en el contexto sociopolítico actual, con las derechas en expansión y el electorado progresista desfondado, no había espacio para tres papeletas a la izquierda del PSOE andaluz.

“La coalición eran lentejas”, resume un dirigente comunista. Sus promotores no han renunciado a un relato épico de la negociación maratoniana y el acuerdo _in extremis_ que reenganchó a Podemos a una alianza de la que ya formaba parte en los últimos cuatro años.

El encierro del Jueves Santo

El pasado Jueves Santo, 13 dirigentes de siete formaciones políticas se encerraron durante 12 horas en la sede regional de IU en Sevilla Este. El objetivo era fraguar, en la mañana del Viernes Santo, una “gran coalición” mejor recibida por los votantes progresistas que por la militancia de los partidos.

Para evitar filtraciones e injerencias, todos los móviles fueron depositados en una caja. Un participante reveló un “amago” de la dirección estatal de Podemos de abrir una “negociación paralela”.

Tras la firma del acuerdo de Por Andalucía, algunos asistentes recordaron _La Última Cena_ al referirse a los 13 dirigentes sentados a la misma mesa, parlamentando en un ambiente de “respeto mutuo” y “conciencia política”.

Todos los protagonistas coinciden en que el ambiente fue “relajado en todo momento”, sin “puñetazos en la mesa”. Una dirigente asegura que Podemos se sentó a negociar en la última semana por estrategia, pero que sus negociadores demostraron desde el inicio que querían un acuerdo.

Un diálogo entre Podemos y Por Andalucía

Podemos, ausente de la negociación durante el último año y medio, era el principal interlocutor. Algunos describen la reunión como “un diálogo entre Podemos y la coalición Por Andalucía”.

Al discutir los cambios en las candidaturas provinciales, Podemos negoció por separado con cada partido integrante. Por ejemplo, su propuesta para el primer puesto por Cádiz fue rechazada por Sumar, que ya había acordado esa plaza con IU.

Finalmente, Podemos aceptó puestos de difícil cobertura, como el número dos por Sevilla y Málaga, y el número uno por Jaén. Antes, debieron abordar cómo gestionar las “contradicciones” que surgirían al compartir escenario con dirigentes de IU y Sumar.

Los negociadores de Podemos eran conscientes de que esta era la mayor dificultad del acuerdo, más allá de las listas.

También se reconoció que la unidad de las izquierdas es necesaria “por pura matemática” para evitar la dispersión del voto. El objetivo era desterrar la posibilidad de tres papeletas a la izquierda del PSOE.

Maíllo y el “acuerdo del Viernes Santo”

Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía, no estuvo presente en la negociación, pero recibió información puntual. Tras el acuerdo, lo calificó como un éxito político y lo bautizó como el “acuerdo del Viernes Santo”, evocando el proceso de paz irlandés de 1998.

“El Viernes Santo andaluz ha sido algo más fácil, porque todos éramos unionistas”, bromeó un negociador.

Llegar tarde a la negociación

El principal reto fue encajar a los candidatos de Podemos, ausente de la negociación durante casi año y medio. La reedición del pacto comenzó en octubre de 2024, pero la falta de participación de Podemos y Alianza Verde dificultó la renegociación.

Los negociadores andaluces de Podemos criticaron “la falta de generosidad de IU” al no cederles cabezas de lista en provincias seguras. Desde la dirección andaluza de Podemos admiten que negociaban “con una mano atada a la espalda”.

Durante los recesos, hubo llamadas a la ejecutiva estatal del partido. Algunos dirigentes andaluces lamentan que la dirección estatal no les autorizase a negociar antes, supeditando la política de alianzas en Andalucía a la estrategia nacional.

El éxito o fracaso, visto desde Madrid

Desde Madrid, la coalición Por Andalucía se percibe como “prometedora”, representando casi el 20% del electorado nacional. El éxito o fracaso del acuerdo será extrapolable a las generales de 2027.

Desde Andalucía, la coalición se ve con más cautela, recordando el resultado de 2022, muy por debajo de las expectativas. El acuerdo ha sido aplaudido por el electorado progresista, pero ha generado recelos entre la militancia, especialmente la de Podemos.

Pablo Iglesias habló de “humillación” y “decepción” tras el pacto. Cuadros medios de IU también mostraron reservas, considerando que se estaba “regalando un salvavidas a Podemos”.

La dirección andaluza de Podemos defendió el acuerdo desde el principio, pero Madrid ignoró su propuesta inicial. Finalmente, se sentaron a negociar con la coalición prácticamente cerrada, logrando un acuerdo once horas y media antes del plazo límite.