¿Pudo un documental ayudar a derrocar a Orbán? La influencia del cine en las elecciones

¿Pudo un documental ayudar a derrocar a Orbán? La influencia del cine en las elecciones
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¿Pudo un documental ayudar a derrocar a Orbán? La influencia del cine en las elecciones

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Un documental que expone la compra de votos y la extorsión en comunidades marginadas de Hungría, lanzado en un momento crucial de la campaña electoral, pudo haber contribuido a la derrota de Viktor Orbán tras 16 años en el poder.

La película, titulada *El precio de un voto* (2026), se adentra en aldeas romaníes, bastiones del partido Fidesz de Orbán, y revela una red de sobornos y chantajes. A través de testimonios anónimos, el documental denuncia cómo operadores políticos ofrecen desde paquetes de comida hasta dinero en efectivo a cambio de votos para el partido ultraderechista.

El modus operandi: Los operadores acompañan a los votantes a las cabinas y, aprovechando un vacío legal, se aseguran de que “elijan la opción correcta”. A nivel local, alcaldes leales al gobierno amenazan a empleados públicos y ciudadanos con represalias si no votan por el partido gobernante, incluyendo la amenaza de quitarles subsidios o incluso secuestrar a sus hijos.

Un impacto significativo

El documental fue proyectado en cines y publicado en YouTube, alcanzando 2.2 millones de visualizaciones en dos semanas. La participación en las elecciones alcanzó un récord del 74%, la más alta desde la caída del Telón de Acero. La pregunta que surge es si un documental puede influir en el resultado de unas elecciones.

El cineasta Luis López Carrasco señala que, si bien los medios de comunicación de masas tienen mayor alcance, un documental independiente puede ser “una chispa que puede prender algo nuevo”. Germán Llorca, director de la Cátedra Análisis y Prospectiva del Audiovisual, coincide en que este tipo de piezas puede tener mayor impacto en momentos de crisis, como el desgaste sufrido por Orbán durante la guerra en Ucrania.

Más allá del cinefilia

El reto para el cine de no ficción, según Llorca, es trascender su ámbito natural de comunicación y llegar a un público más amplio. Carrasco se pregunta si estos documentales, centrados en temas importantes, logran alcanzar a personas que no están previamente interesadas en el tema.

Hernán Zin, cineasta y periodista, argumenta que muchos documentales sociales tienen un impacto enorme, generando empatía y humanizando realidades que pueden resultar lejanas. Destaca la importancia de dar voz a personas anónimas que sufren y que no tienen cabida en los medios tradicionales.

El precio de la denuncia

*El precio de un voto* fue dirigido por un colectivo llamado DeakcioKozosseg, formado por unas veinte personas. Según la descripción del video en YouTube, el grupo recopiló información de 14 provincias, realizó más de 60 entrevistas y recorrió 20.000 kilómetros para realizar la película, enfrentando la censura para poder publicarla.

Zin advierte sobre el alto precio que pagan los documentalistas que se involucran en temas delicados, incluyendo amenazas y el costo psicológico de enfrentarse a testimonios de vida muy duros. A pesar de los desafíos, concluye que siempre se seguirán contando historias, aunque sea por canales alternativos.