Nadie da duros a cuatro pesetas: la Policía bloquea transferencias por 60.000 euros realizadas por la víctima de una estafa en Lugo

Nadie da duros a cuatro pesetas: la Policía bloquea transferencias por 60.000 euros realizadas por la víctima de una estafa en Lugo
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Nadie da duros a cuatro pesetas: la Policía bloquea transferencias por 60.000 euros realizadas por la víctima de una estafa en Lugo

La rápida intervención de agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) de la Comisaría de Viveiro (Lugo) ha permitido bloquear dos transferencias que sumaban unos 61.000 euros realizadas por la víctima de una posible estafa. La persona fue captada a través de las redes sociales mediante técnicas de ingeniería social con la promesa de obtener importantes beneficios.

Según ha informado este martes la Policía Nacional, la víctima, siguiendo las indicaciones de los supuestos estafadores, instaló una aplicación en su teléfono móvil que, sin su conocimiento, permitía controlar de forma remota el dispositivo.

Además, abrió una cuenta bancaria en la entidad que le indicaron para efectuar los pagos.

La Policía Nacional explica en un comunicado que, “mediante engaño”, la víctima “realizó transferencias de dinero a cuentas extranjeras y nacionales” por una cantidad superior a los 60.000 euros, un dinero al que finalmente ya no podía acceder. La “rápida actuación de los agentes de la Policía Nacional” tras la denuncia permitió bloquear dos de esas transferencias, que sumaban en total 60.000 euros.

Actualmente, la investigación permanece abierta y el procedimiento correspondiente ya se encuentra judicializado.

Esta modalidad delictiva, conocida en el ámbito policial como estafa de inversores, se basa en captar la atención de potenciales víctimas mediante diferentes técnicas de ingeniería social.

El procedimiento habitual consiste en persuadir a la víctima para realizar un primer envío de dinero a la cuenta de otra persona, también engañada, que al observar supuestos beneficios se siente motivada a invertir cantidades mayores.

Este proceso se repite en cadena, con transferencias sucesivas entre distintas cuentas, hasta que los fondos acaban en cuentas extranjeras o en manos de intermediarios financieros que, a cambio de una comisión, convierten el dinero en criptoactivos, generalmente sin conocer su origen ilícito.

Durante todo el proceso, el dinero nunca llega a estar en posesión directa de los autores del fraude. Para mantener su anonimato, recurren a “mulas” o “cuentas mulas”, de modo que hacen uso de cuentas de otros perjudicados, así como a intermediarios, encargados de transformar los fondos en criptomonedas y enviarlos a las carteras o “wallets” designadas.