
CUidados paliativos en España: Una atención tardía y con falta de recursos
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
En España, los equipos de cuidados paliativos suelen intervenir demasiado tarde en la vida de los pacientes, a menudo solo en la última semana. Esta demora, según el doctor Borja Montero, especialista de la Clínica Universidad de Navarra, impide aprovechar al máximo el conocimiento y la capacidad de estos equipos, perdiendo “muchísimas oportunidades” para aliviar el sufrimiento, planificar y orientar al paciente.
Formación insuficiente y falta de especialización
Uno de los principales problemas estructurales es la formación en cuidados paliativos.
Montero lamenta que menos del 50% de las universidades ofrecen formación en esta área, lo que dificulta la formación de nuevos profesionales capaces de abordar el ‘dolor total’, un concepto que abarca los miedos, afectos y deseos del paciente al final de su vida.
Déficit de equipos y estándares europeos
Las cifras reflejan la magnitud del problema. En España, donde fallecen unas 450.000 personas al año, se estima que el 60% lo hace por enfermedades crónicas que requerirían cuidados paliativos.
Sin embargo, el país está “muy lejos de los estándares europeos”, con una media de 0,95 equipos por cada 100.000 habitantes, mientras que la Asociación Europea de Cuidados Paliativos recomienda 2 equipos por cada 100.000 habitantes.
Reconocimiento oficial y ley nacional: las claves para mejorar
Para mejorar esta situación, el doctor Montero destaca dos demandas clave: el reconocimiento de los cuidados paliativos como una especialidad médica oficial y la creación de una ley nacional de cuidados paliativos. Según el especialista, “Si no se consolida que exista una especialidad, difícilmente vamos a crear puestos”.
Además, considera necesaria una normativa estatal que vaya más allá de las directrices autonómicas, que en muchos casos “no se cumplen”.
Atención integral al paciente y a su familia
El enfoque de los cuidados paliativos no se limita al paciente, sino que también es fundamental acompañar a sus familias. El experto subraya la “enorme delicadeza” que se requiere, dado el inmenso sufrimiento que experimentan los seres queridos.
Montero recuerda que “La persona, aunque esté enferma, conserva toda su dignidad”, y que se debe poner el máximo esfuerzo en su atención. El bienestar de los familiares también es crucial, ya que “la paz futura está condicionada por el nivel de cuidados que hemos podido prestar”.













