
Crea tu propio caldo concentrado casero para potenciar el sabor de tus platos
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En la cocina, cada gesto cuenta, especialmente cuando el tiempo escasea. Para evitar que la falta de tiempo se traduzca en platos insípidos, existen trucos y preparaciones anticipadas que nos permiten servir comidas deliciosas incluso en situaciones apremiantes.
Técnicas como el *batch cooking* o el uso de ingredientes básicos como legumbres y conservas facilitan la preparación de platos nutritivos en pocos minutos. La clave reside en la organización y la previsión. Un consejo adicional: ten a mano verduras picadas y congeladas, así como especias, listas para usar sin necesidad de preparación previa.
Dentro de las herramientas para agilizar la cocina sin sacrificar la calidad, destacan las pastillas de caldo concentrado caseras.
Una vez que las pruebes, no querrás volver a prescindir de ellas. Son ideales para enriquecer salsas, arroces, estofados y pastas. Su preparación es sencilla y representan una alternativa saludable a las opciones comerciales, ya que evitan grasas refinadas, potenciadores de sabor y otros aditivos innecesarios. En poco tiempo, puedes elaborar una buena cantidad de pastillas de caldo nutritivas y personalizadas.
Pastillas de caldo de verduras: receta paso a paso
Las pastillas de caldo pueden ser de verduras, pollo o pescado. Si bien las tres opciones son útiles según la receta, las de verduras son las más versátiles y combinan con casi cualquier plato. Además, son aptas para veganos y vegetarianos.
Prepararlas es sencillo y, como puedes hacer una cantidad generosa, con hacerlo dos o tres veces al año te garantizas tener tus propias pastillas, ricas y sanas, con un mayor porcentaje de verduras que las comerciales. Además, puedes congelarlas durante seis meses sin que se echen a perder.
A continuación, los ingredientes necesarios:
- Cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- 250 gramos de puerro
- 100 gramos de apio
- 350 gramos de zanahoria
- 250 gramos de cebolla
- 150 gramos de calabaza
- Tres dientes de ajo
- Un buen manojo de perejil
- Entre tres y cuatro cucharadas soperas de sal
- Una hoja de laurel y una cucharilla de cúrcuma
El primer paso es lavar y picar las verduras. En una sartén, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla, el puerro y los ajos durante 5-7 minutos, o hasta que estén transparentes. Incorpora el resto de las verduras a fuego bajo. Cocina durante 30-40 minutos, removiendo frecuentemente para evitar que se peguen. Las verduras soltarán su líquido durante este proceso.
Cuando estén bien cocinadas, deja que se evapore el agua. Apaga el fuego y tritura la mezcla con una batidora. Vuelve a verter la pasta en una sartén antiadherente y cocina, removiendo constantemente, hasta que pierda todo el líquido y se espese.
Vierte el resultado en un recipiente forrado con film transparente o papel vegetal, alisa la superficie, cubre y deja enfriar en la nevera durante varias horas o toda la noche.
Transcurrido ese tiempo, corta la placa de caldo concentrado en porciones pequeñas o cubitos, del tamaño de las pastillas comerciales.
Cómo conservar las pastillas de caldo caseras
Para conservarlas, envuelve las pastillas en papel de aluminio y guárdalas en bolsitas en la nevera o el congelador. Si las guardas en la nevera, añade un poco más de sal a la receta para prolongar su vida útil. La sal actúa como conservante natural.
Ten en cuenta que, debido a la sal adicional, es posible que no necesites salar los guisos y estofados donde las utilices.
Otra opción para congelar las pastillas es distribuir la pasta en cubiteras de hielo. Una vez congeladas, guárdalas en una bolsa y úsalas cuando las necesites. También puedes conservarlas en la nevera durante 1-3 semanas en un bote hermético y usar una cuchara para extraer la cantidad deseada.













