
NUEVO TITULO: Trump arremete contra el Papa León tras sus súplicas por la paz en Oriente Medio
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Las palabras del Papa León en una Vigilia de Oración por la Paz en Roma, donde imploró el fin del conflicto en Oriente Medio, no han sido bien recibidas por Donald Trump. El pontífice clamó: “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra!
La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida. (…) ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”.
Trump acusa al Papa de debilidad
Trump, en respuesta, acusó al Papa León de ser “débil con el crimen y terrible en política exterior”. En un discurso que algunos describen como delirante, el exmandatario sugirió que León fue elegido “porque era estadounidense, y pensaron que sería la mejor forma de lidiar” con él, instándole a “estar agradecido”.
Paralelismos con Nietzsche
Esta confrontación evoca la filosofía de Nietzsche, quien argumentaba que la moralidad, especialmente la religiosa, es una máscara que los débiles utilizan para encubrir su voluntad de poder.
Para Nietzsche, el cristianismo se origina en la debilidad, deificando la debilidad a través de su Mesías y desatando el resentimiento. El filósofo alemán consideraba el cristianismo como una enfermedad que ha afectado a la cultura occidental, minando su vitalidad.
Dos agendas opuestas
La agenda del Papa León, centrada en la paz y la dignidad inviolable de la persona humana, contrasta con la del expresidente estadounidense, aparentemente más enfocada en el poder. El Papa, durante un viaje a Argelia, reafirmó su obligación de alzar la voz contra el sufrimiento de los inocentes y defender el mensaje del Evangelio.
Santo Tomás y la misericordia
La discusión sobre la misericordia también emerge en este contexto. Santo Tomás de Aquino, en su *Summa theologiae*, se preguntó si la misericordia implica una debilidad en quien la ejerce.
Esta pregunta anticipa la crítica de Nietzsche al amor cristiano como la venganza de los débiles contra los fuertes. Santo Tomás explica que “la misericordia es sufrir por la miseria de otra persona”, pero reconoce que este sufrimiento se experimenta en la medida en que la miseria ajena se convierte en la propia, ya sea por amor o por la conciencia de la vulnerabilidad compartida.
La debilidad como camino a la amistad divina
El Aquinate distingue entre una debilidad arraigada en el amor y la amistad, que caracteriza a Dios, y una debilidad basada en el miedo al propio sufrimiento. La primera, manifestada en la cruz, no revela una voluntad de poder, sino una voluntad misericordiosa de debilidad, permitiendo la amistad con Dios. Esta perspectiva sugiere que estamos llamados a una misericordia que no se basa en nuestra debilidad preexistente, sino que abraza la debilidad como un correlato del amor, participando así en la misión redentora de Cristo.
Como dijo San Pablo, “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles”. La salvación implica nuestra amistad con Cristo, posible solo a través de la debilidad, un precio pagado con alegría por amor.













