
Un Dalí de 1946 revela los secretos de su deterioro gracias a la ciencia
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Un estudio científico ha revelado que la pintura La tentación de San Antonio, de Salvador Dalí, comenzó a deteriorarse poco después de ser creada en 1946. La investigación, publicada en la revista *Heritage*, desentraña los materiales y procesos que explican los cambios observados en la obra, permitiendo entender por qué ciertas zonas presentan alteraciones que no responden a una intención estética del artista.
Investigación multidisciplinaria para desentrañar el misterio
El estudio contó con la participación del European Centre of Archaeometry de la Universidad de Lieja, los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, entre otras instituciones europeas. El equipo aplicó diversas técnicas científicas, incluyendo fotografía en luz visible y ultravioleta, microscopía digital, mapas obtenidos con fluorescencia de rayos X, espectroscopía Raman, FT-IR y difracción de rayos X. Además, se analizaron pequeñas muestras con cromatografía y espectrometría.
Este conjunto de herramientas permitió a los investigadores observar la distribución de los pigmentos, la organización de las capas de pintura y detectar productos generados durante la degradación de los materiales.
La superposición de pigmentos, clave del deterioro
El análisis de los pigmentos reveló la presencia de blanco de zinc, blanco de plomo, negro de carbono, azules de cobalto y cerúleo, verdes con base de cromo y amarillo de estroncio. Los mapas químicos mostraron que las zonas con cambios más visibles coinciden con capas donde el blanco de zinc se aplicó sobre capas con blanco de plomo. Esta superposición, a diferencia de la aplicación sobre la base de preparación, provocó alteraciones en la película pictórica.
Estas alteraciones se manifiestan en la superficie como pérdida de brillo, aumento de transparencia o textura irregular, visibles en áreas como la figura de San Antonio, su roca y elementos arquitectónicos. Los análisis sugieren que el problema se originó durante el secado de la pintura, cuando las capas aún estaban en proceso de endurecerse.
El ámbar, un aliado inesperado del deterioro
Otro factor importante es el uso de ámbar como medio pictórico. Dalí consideraba este material de gran valor y lo empleó en mayor concentración en las capas finales. La detección de ácido succínico confirmó el uso de resina fósil de tipo báltico. Esta sustancia interactúa con algunos pigmentos, especialmente el blanco de zinc, generando cambios a lo largo del tiempo y alterando la estabilidad de la capa.
Daños tempranos confirmados por fotografías antiguas
La comparación de fotografías tomadas en 1947 y 1965 revela que varios de estos cambios ya estaban presentes antes de que la obra ingresara en la colección del museo. La transparencia y ciertas irregularidades eran evidentes en imágenes antiguas, lo que refuerza la idea de que el deterioro se produjo en una fase temprana y no como una degradación progresiva asociada solo al paso de los años.
El estudio también detectó cloro en la superficie de la pintura y su marco original, con concentraciones más altas en las zonas donde abunda el blanco de zinc. Los investigadores sugieren que esta presencia podría deberse a la exposición a sales durante el transporte de la obra desde Estados Unidos en 1947, cuando algunas capas aún no estaban completamente secas.
Un estado estabilizado que permite la exhibición
Según Catherine Defeyt, investigadora del European Centre of Archaeometry de la Universidad de Lieja, “la degradación ocurrió muy pronto en la vida de la obra y ahora está estabilizada”. David Strivay, profesor en la misma universidad, añade que “el uso del ámbar, que Dalí consideraba un medio sublime, tuvo un papel inesperado en la evolución de la pintura”. Francisca Vandepitte, conservadora en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, señala que “los signos de envejecimiento se explican por la naturaleza del trabajo y por su historia material”.
Este estado estabilizado permite exponer la obra sin riesgo, permitiendo que el público siga apreciando la tensa escena de los elefantes que avanzan cargados de tentaciones sobre patas aparentemente frágiles.













