ACTUACIÓN DESTACADA DE RAFAEL SERNA EN TARDE DE BRAVURA Y COMPLEJIDAD

ACTUACIÓN DESTACADA DE RAFAEL SERNA EN TARDE DE BRAVURA Y COMPLEJIDAD
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ACTUACIÓN DESTACADA DE RAFAEL SERNA EN TARDE DE BRAVURA Y COMPLEJIDAD

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La tarde taurina se vio marcada por la bravura y exigencia del quinto toro de Fuente Ymbro, un ejemplar que puso a prueba a Rafael Serna desde el inicio. El torero sevillano, consciente de la importancia de la tarde, recibió al astado a portagayola con gran determinación.

Rafael Serna demostró actitud y solidez, logrando someter las embestidas encastadas del toro. Su faena, aunque valiosa, resultó a veces enredada y desigual. Sin embargo, hubo momentos de gran intensidad con la mano derecha, transmitiendo la emoción de las acometidas del toro.

Le costó encontrar el mejor lado del animal, pero finalmente logró naturales de calidad por el pitón izquierdo. El epílogo de la faena trajo ligazón en el toreo diestro, conectando con el público. Su entrega con la espada le valió una oreja concedida por mayoría.

Dificultades con el Segundo Toro

El segundo toro presentó acometidas complejas y cambiantes, dificultando la labor de Serna. El viento también jugó en contra, molestando al torero durante la lidia.

A pesar de ello, Serna insistió, siendo desarmado en varias ocasiones y rozando la cornada. Tras varios pinchazos, fue silenciado.

Álvaro Lorenzo y José Fernando Molina

Álvaro Lorenzo realizó una lidia seria y significativa al complicado primer toro, dejando momentos importantes. Su toreo, basado en el valor y la verdad, incluyó naturales de aguante y muletazos de mano baja. Sin embargo, pinchó antes de la estocada, malogrando una faena que merecía premio.

El cuarto toro, un sobrero de Murteira Grave, no le dio opción a lucir su toreo debido a su sosería y nula embestida. Lorenzo también pinchó a este toro.

José Fernando Molina se enfrentó a un tercer toro manso que buscaba las tablas, complicando su labor desde el inicio. La brusquedad de la embestida impidió crear un clima de toreo, y el toro optó por refugiarse en las tablas, donde Molina lo mató de una estocada contraria.

Con el sexto toro, serio y con complicaciones de casta, Molina mostró disposición, pero le costó acoplarse a las exigentes acometidas del animal. Su actitud no fue suficiente para superar las dificultades, y tras varios intentos con la espada, logró finiquitar al toro.