
El Asesinato Necesario y la Guerra Diplomática: Un Análisis Profundo
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¿Es justificable eliminar una vida para prevenir un mal mayor? ¿Se puede considerar ético asesinar en nombre de una nación, una creencia o una causa?
Un detallado relato del New York Times, elaborado por Jonathan Swan y Maggie Haberman, revela una reunión crucial en la Casa Blanca el 11 de febrero. En este encuentro, Benjamín Netanyahu supuestamente persuadió a Donald Trump para que autorizara el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, y desencadenara una guerra.
El Dilema Moral del Asesinato
A pesar de que a veces se presenta como una necesidad, el acto de asesinar nunca es una solución ideal. El poeta W. H. Auden, en su poema “Spain 1937”, abordó la “aceptación consciente de la culpa en el asesinato necesario”, refiriéndose a la Guerra Civil Española.
George Orwell criticó este verso, argumentando que reflejaba “el amoralismo que solo es posible si eres el tipo de persona que siempre está en otra parte cuando se aprieta el gatillo”. Según Orwell, figuras como Hitler y Stalin justifican el asesinato, pero evitan reconocer su crueldad, utilizando eufemismos como “liquidación” o “eliminación”. En la reunión de la Casa Blanca, se empleó el término “decapitación estratégica”.
Auden respondió a las críticas de Orwell, explicando que intentaba expresar “lo que, sin duda, toda persona decente piensa si no es capaz de adoptar el pacifismo absoluto”. Su argumento se basaba en tres ideas: que matar a otro ser humano es siempre un asesinato, que en una guerra los bandos rivales intentan asesinarse mutuamente, y que si existe una guerra justa, entonces el asesinato puede ser necesario en nombre de la justicia. Sin embargo, el propio Auden no estaba completamente convencido de sus argumentos y posteriormente modificó su verso y eliminó el poema de sus antologías.
La Delgada Línea Entre Necesidad y Consecuencia
La cuestión de si es permisible matar a alguien para prevenir un mal mayor ha generado un amplio debate a lo largo de la historia. Desde Cicerón hasta Vargas Llosa, pasando por Tomás de Aquino, se ha reflexionado sobre el tiranicidio. Ante estos dilemas trágicos y complejos, es difícil tomar una postura abstracta. Sin embargo, es fundamental que cualquier decisión de recurrir al asesinato para evitar un mal mayor se base en una sólida certeza sobre las consecuencias.
El Plan de Netanyahu y sus Dudosos Resultados
Según el reportaje del New York Times, Netanyahu propuso a Trump un plan de cuatro fases: el asesinato de Jamenei, la destrucción de la fuerza militar de Irán, un levantamiento popular interno y la instalación de un líder de transición post-teocrático. La inteligencia estadounidense consideró factibles los dos primeros objetivos, pero calificó de “absurdos” la revuelta interna y el cambio de régimen.
En una reunión posterior para evaluar las propuestas de Netanyahu, el director de la CIA, John Ratcliffe, describió el cambio de régimen propuesto por el primer ministro israelí como “una farsa”, mientras que el Secretario de Estado, Marco Rubio, lo calificó de “tontería”.
A pesar de las afirmaciones de “victoria total y completa” por parte del presidente Trump, el nuevo líder supremo iraní, Mochtabá Jameneí, ha declarado que Irán es el “vencedor definitivo” de la guerra. Más allá de la retórica, es posible identificar algunas consecuencias negativas de la guerra, a las que podrían sumarse previsiones aún peores.
Las Consecuencias de la Guerra
A pesar de la destrucción, el régimen teocrático iraní se mantiene en el poder, posiblemente con una nueva generación de líderes más radicalizados. A pesar de la superioridad militar estadounidense, Irán aún posee una cantidad considerable de uranio enriquecido y tiene más motivos que nunca para convertirlo en armas nucleares. Además, cientos de buques esperan para cruzar Ormuz, lo que amenaza con una recesión global. La directora del FMI, Kristalina Georgieva, ha advertido que hay que “prepararse para lo peor” ante el impacto económico de la guerra.
La mayor consecuencia del “asesinato necesario” y de la guerra subsiguiente ha sido un cambio global radical, súbito y difícilmente reversible. Este cambio se manifiesta en perturbaciones en los mercados, las decisiones y alianzas políticas, la confianza y las actitudes, generando un nuevo orden mundial con peligros evidentes y oportunidades inéditas.
La Guerra Diplomática como Alternativa
Netanyahu comparte con Trump la responsabilidad por estos resultados caóticos, aunque es posible que persiga sus propios objetivos y que este nuevo desorden mundial le convenga a sus planes. Recientemente, Netanyahu declaró que no permitiría que ningún país libre una guerra diplomática contra Israel sin pagar un precio inmediato.
Ante esta declaración, Almudena Ariza, quien vivió el horror de Gaza, respondió: “Netanyahu acusa a España de ‘difamar’ al ‘ejército más moral del mundo’ y advierte que ‘pagará un precio’. Se refiere al ejército que ha asesinado a 70.000 gazatíes, la mayoría civiles, entre ellos 20.000 niños”.
En contraposición, un comentario en Bluesky señala: “Lo que hace a la guerra diplomática infinitamente mejor que la otra es que no mueren niños ni civiles inocentes. No muere nadie, de hecho”.
En conclusión, la guerra diplomática se presenta como una alternativa preferible al conflicto armado, evitando la pérdida de vidas inocentes y promoviendo la resolución pacífica de las diferencias.













