
Plan Pirineos" para el campo: El sector agrario aragonés exige soluciones ante la falta de vivienda digna
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La campaña de recogida de fruta en Aragón ha comenzado, movilizando entre 20.000 y 25.000 trabajadores, en su mayoría migrantes, esenciales para la producción agroalimentaria. Sin embargo, un problema estructural persiste: la falta de vivienda digna para estos temporeros.
A pesar de ser cruciales para la cosecha, muchos temporeros se ven obligados a recurrir a alojamientos precarios, como viviendas saturadas, asentamientos improvisados o incluso pernoctaciones en vehículos y en la calle, según han alertado organizaciones como Cáritas y Cruz Roja.
Un “Plan Pirineos” para el sector agrario
La llegada masiva de trabajadores a municipios pequeños, como La Almunia de Doña Godina, tensiona un mercado de vivienda ya limitado. Las organizaciones agrarias reconocen que, aunque algunas explotaciones han habilitado alojamientos, persisten carencias, especialmente para los trabajadores sin contrato previo.
El sector agrario demanda soluciones estructurales, proponiendo planes públicos para rehabilitar viviendas vacías en los pueblos y destinarlas a alojamiento temporal vinculado al empleo agrícola. UAGA propone un “Plan Temporeros” similar al “Plan Pirineos”, una estrategia del Gobierno de Aragón para dinamizar el Pirineo mediante la construcción de vivienda asequible.
Derechos laborales y obligaciones de los empleadores
Las autoridades han intensificado los llamamientos para garantizar los derechos laborales, que incluyen contrato de trabajo, alta en la Seguridad Social, salario conforme al convenio y condiciones adecuadas de prevención de riesgos laborales. Además, los empleadores deben facilitar un alojamiento digno cuando el trabajo implica desplazamiento temporal.
La Inspección de Trabajo recuerda que el incumplimiento de estas obligaciones puede acarrear sanciones económicas. En campañas anteriores, se han detectado casos de personas que, incluso con contrato, no han tenido acceso a vivienda y han debido pernoctar en la calle.
También se alerta sobre la necesidad de prevenir situaciones de explotación laboral o economía sumergida, vinculadas a la contratación irregular.
Necesidad económica y reto social
La campaña de la fruta representa cerca del 10% de la economía aragonesa y es esencial para mantener la actividad en zonas rurales afectadas por la despoblación. Sin embargo, esta importancia económica contrasta con los retos sociales en materia de acogida.
La falta de planificación y recursos provoca situaciones de vulnerabilidad para los temporeros, como dificultades para acceder a alojamiento o servicios básicos. Administraciones, organizaciones agrarias y entidades sociales coinciden en la necesidad de avanzar hacia un modelo más estructurado que garantice la viabilidad del sector y unas condiciones de vida y trabajo dignas.
Cada campaña de la fruta conlleva historias de movilidad, esfuerzo e incertidumbre para miles de personas.













