Detectados casos de tuberculosis latente en el Instituto de Medicina Legal de Toledo

Detectados casos de tuberculosis latente en el Instituto de Medicina Legal de Toledo
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Detectados casos de tuberculosis latente en el Instituto de Medicina Legal de Toledo

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El sindicato CSIF ha alertado sobre la detección de cinco casos positivos de tuberculosis en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo. Los trabajadores afectados, que no han desarrollado la enfermedad activa y se encuentran bajo supervisión médica, han puesto de manifiesto la existencia de la tuberculosis latente.

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis, según explica José Manuel Comas, médico general HMIMI Toledo, es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria *Mycobacterium tuberculosis*, también conocida como bacilo de Koch. Aunque afecta principalmente a los pulmones, puede dañar otros órganos como los riñones, el cerebro o la columna vertebral.

La transmisión se produce por vía aérea, cuando una persona enferma (bacilífera) expulsa los bacilos al toser, estornudar o hablar. Al inhalar estas gotitas de saliva contaminadas, otras personas pueden resultar infectadas.

Tuberculosis latente vs.

tuberculosis activa

La infección no siempre se manifiesta de la misma forma. En muchos casos, como el de los trabajadores de Toledo, se presenta como una infección latente, en la que la persona no presenta síntomas o estos son leves, y no puede contagiar a otros. En esta fase, el sistema inmunitario mantiene las bacterias “dormidas”.

Por el contrario, la tuberculosis activa provoca la enfermedad y sus síntomas, y es contagiosa, especialmente cuando se localiza en los pulmones. En estos casos, las bacterias se multiplican, dañan los tejidos y requieren tratamiento urgente.

Síntomas y tratamiento de la tuberculosis activa

Los síntomas de la tuberculosis activa son variados e incluyen fiebre persistente, tos prolongada (varias semanas), sudoración nocturna, debilidad, pérdida de peso y cansancio.

En casos graves, puede aparecer expectoración con sangre (hemoptisis).

El tratamiento para la tuberculosis activa consiste en una combinación de antibióticos que debe prolongarse durante al menos seis meses, y a veces hasta 12. Es crucial no interrumpir el tratamiento, ya que el abandono puede provocar resistencia a los fármacos, generando una tuberculosis resistente o multirresistente.

Prevención y control

La prevención es clave en la lucha contra la tuberculosis. El diagnóstico precoz y el aislamiento de los pacientes bacilíferos (hasta que dejen de ser contagiosos) son fundamentales, así como el tratamiento adecuado de todos los casos para cortar la cadena de transmisión.

Protocolo ante la detección de casos

Ante la aparición de casos, se inicia el estudio de los contactos, especialmente aquellos que han compartido un mismo entorno durante un tiempo prolongado, como en un lugar de trabajo. Se realiza la prueba de Mantoux para detectar la infección, y la detección de dos o más casos obliga a activar el protocolo de brote.

Otras medidas de control incluyen el uso de mascarillas al tratar con pacientes contagiosos, una correcta ventilación de los espacios cerrados y, en caso de brote, el estudio microbiológico de los bacilos (genotipado) para determinar si los casos pertenecen a la misma cadena de contagio.